El Pacto Eléctrico

Mucho se ha escuchado en los últimos meses sobre el Pacto Eléctrico, pero para quienes no han tenido la oportunidad de asistir a las consultas públicas o escuchar de boca de alguno de los actores de este (por decirlo de algún modo) movimiento, se hace imperioso conocer al menos de manera resumida de qué se trata y de qué forma nos beneficiará como nación.

Comencemos por definir qué es el PE. Los actores del PE lo definen como “el acuerdo de voluntades que espera alcanzarse en un período de 6 meses entre todas las fuerzas económicas, políticas y sociales, con la finalidad de encontrar la solución definitiva a la problemática del sector eléctrico, a fin de que la República Dominicana pueda contar con electricidad confiable, competitiva y sostenible para todos”.

De su propia definición vemos que el objetivo es hacer que el servicio eléctrico en el país pueda reunir las esperadas condiciones de confiabilidad, competitividad y sostenibilidad. Para lograrlo, los participantes del PE trabajarán con un definido plan de consultas a nivel nacional y propuestas de las fuerzas económicas, políticas y sociales.

Los ejes de discusión sobre el pacto eléctrico serán:

El marco regulatorio del sector eléctrico nacional, esto es, la legislación que organiza todo el sistema, esto se hace necesario por varias razones, pero queremos resaltar aquí que una de las propuestas de los participantes del PE afirma que la Ley 125-01 (General de electricidad) fue modificada para beneficiar sectores interesados y que, por tanto, esas modificaciones deben ser revisadas.

Por otro lado, un bloque de los participantes en el PE sostiene la necesidad de la aprobación del Código Eléctrico Dominicano, pues entiende que una nueva ley ayudaría a remediar muchos problemas relacionados principalmente con la instalación de servicios eléctricos de calidad.

Otro eje es la generación de la energía eléctrica. Una de las propuestas hace hincapié en la identificación de terrenos idóneos para la generación eléctrica por medio de distintas fuentes, a la vez que considera adecuado ubicar más plantas de generación al Norte del país, para evitar la concentración de la generación en una sola región.

Para ubicar los terrenos, la propuesta de la que hablamos comprende la realización de estudios de impacto ambiental y de factibilidad, además de la correcta ubicación geológica de las plantas. Por otro lado, también se considera esencial la determinación del estatus legal de los terrenos a utilizar.

A propósito de la generación de electricidad, queremos acotar que la matriz eléctrica de la República Dominicana es una de las más diversificadas de la región, pues la energía se obtiene a partir de varias fuentes. Esto puede observarse en el cuadro que presentamos a continuación.

Por otro lado, tenemos como eje también el tema de la transmisión de la energía eléctrica. Varios bloques defienden un plan de extensión de la transmisión, pero también propugnan por un costo mínimo en la generación.

Otro eje es la distribución de la energía. Aquí nos topamos quizás con uno de los temas más sensibles del PE, pues no es ningún secreto que en la República Dominicana el sector eléctrico genera un déficit anual equivalente al 2 % del PIB, esto es, de unos mil trescientos millones de pesos anuales. Esta cifra no es cualquier cosa.

Como el indeseado déficit es generado por las pérdidas técnicas y los fraudes al sistema eléctrico, prácticamente todas las propuestas del PE coinciden en que debe bajarse la tasa de las pérdidas al menos a un 10 % para lograr un sistema financieramente sostenible. ¿Dónde radica la importancia de esto? Sencillo, si las compañías distribuidoras pierden, perdemos todos los dominicanos pues el Estado subsidia parte de esas pérdidas.

No obstante, aquí la pregunta es, ¿será una meta alcanzable la de reducir las pérdidas del sector eléctrico? Definitivamente, sí. Pero este sí requiere de un esfuerzo coordinado que irá mucho más allá del PE.

Un ejemplo de lo alcanzable que puede ser esta meta lo constituyen los sistemas eléctricos aislados de la República Dominicana. Estos sistemas tienen actualmente el 11 % de la capacidad del país y distribuyen (mayormente en la región Este del país) con muy escasas pérdidas.

En el PE también se discuten los temas de tarifas y finanzas. ¿Cómo no hacerlo si uno de los objetivos del PE es la competitividad del servicio energético? Definitivamente, uno de los problemas a los que se enfrentan los empresarios del país es precisamente esa factura de la electricidad que debe pagar mes por mes, a la vez que nota que muchos de sus homólogos en los negocios no pagan lo mismo. O peor aún, el empresario paga su energía sin recibir por su pago un servicio de calidad.

Estos son apenas dos de los muchos ejemplos que se pueden extraer de la realidad dominicana y que influyen en la competitividad del país mismo.

A muy grandes razgos hemos visto en qué consiste el Pacto Eléctrico. Mi objetivo no ha sido examinar este importante convenio social de manera exhaustiva, sino más bien dar pinceladas de él y llamar a la reflexión. En verdad sí que necesitamos una salida de la crisis eléctrica que vive nuestro país desde hace muchos años. Afortunadamente, estamos viendo en estos meses esfuerzos muy bien encaminados para la consecución de un sistema eléctrico confiable, competitivo y sostenible, pero sí debemos considerar que la firma del PE será solo el comienzo para todas las reformas que se aprobarán para el sector. A partir del PE esperamos grandes cambios, cuyos frutos veremos a largo plazo.

Autora: Gisell López Baldera